Cómo cuidar las flores cortadas

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Cómo cuidar las flores cortadas

casa. Además de poderlas cultivar nosotros mismo en el jardín, también se pueden aprovechar los mejores ejemplares para dar un aire natural a cualquier estancia. El arte floral es una disciplina muy interesante que gana adeptos cada día: constituye no sólo un elemento importante a considerar en la decoración, sino que además permite dar rienda suelta a tu creatividad. Pero, antes de ponerte manos a la obra, deberás saber cómo conseguir que las flores cortadas duren más.

 

No existe pues una clasificación botánica de las plantas más adecuadas para proporcionar flores cortadas, ya que estas plantas están concebidas más por los resultados que se logran con sus flores que por la planta en sí. Muchas de ellas se cultivan de manera industrial para suministrar a las floristerías el género que necesitan para ramos y regalos.

 

Estas plantas tienen un gran valor económico, debido al gran volumen de flor cortada que se vende en el mercado, de ahí que muchos botánicos y viveristas estén experimentando continuamente para obtener híbridos de colores diversos, olores de más intensidad y que sean más resistentes al paso del tiempo una vez hayan sido cortadas.

 

La gerbera, el iris, el anthurium, el narciso, la rosa, los tulipanes, el crisantemo, la dalia, las anémonas, las caléndulas, la azucena o el clavel son algunas de las flores más utilizadas para confeccionar ramos y decorar jarrones y centros de mesa.

 

Cómo conseguir que la flor cortada aguante más tiempo

Elegir el mejor momento para cortar las flores es un factor a tener en cuenta para que éstas tarden menos en marchitarse.Las horas más tempranas de la mañana y los últimos minutos de la tarde suelen ser los mejores momentos para cortar la flor, debido a que los tejidos se encuentran más turgentes que a pleno sol con calor, las flores pierden el agua de sus tejidos y si las cortamos, aguantan menos tiempo frescas.

 

Una vez cortadas tendremos que tener cuidado con el tallo de la flor ya que por ahí será por donde reciba los nutrientes que necesite para mantenerse sana durante más tiempo. Lógicamente, por el tallo, la flor se alimenta con mayores dificultades que cuando estaba en la planta, por eso, debemos intentar facilitarle la labor.

Hay que evitar que el corte de la parte inferior del tallo se aplaste o que esté ligeramente podrido, ya que estas circunstancias perjudicarán su adecuada conservación. Cada día haremos una pequeña incisión dos centímetros por encima del corte con unas tijeras, procurando siempre no deformar o aplastar el tallo. Con este truco podremos mantener durante más tiempo las células del tallo vivas para alimentar a la flor.

 

Ponerlas en el jarrón

Las flores cortadas tienen que ponerse siempre en agua limpia y renovarla cada vez que se ensucie. Como la flor ha perdido las hojas y las raíces de la planta, ya no tiene ningún modo de obtener el oxígeno que necesita para vivir. Puestas en agua, las flores son capaces de sustentarse a partir del oxígeno que está disuelto en el agua y que absorben a través del tallo.

 

Poner una aspirina disuelta en el agua también ayuda a su conservación, aunque también se pueden incorporar productos especiales de jardinería que sirven para matar las bacterias que pueden desarrollarse en el agua y que acelerar la putrefacción de la flor. Asimismo no podemos olvidar retirar los restos de flores marchitas o las hojas pasadas, ya que al caer en el agua se pueden pudrir y activar el proceso de descomposición de la flor.

 

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